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04 abril, 2012

Brecha salarial de género ≠ Discriminación


Decía hace unos días, en esta entrada, que vista la ausencia de cualquier respuesta con fundamento a la argumentación contenida en el informe sobre sexismo lingüístico de Ignacio del Bosque lo que faltaba para acabar de desmontar el inmenso e inconsistente tinglado construido por el neofeminismo en torno a la discriminación de la mujer era: “…. esperar que por parte de representantes cualificados de la economía se haga otro tanto en relación con la discriminación salarial femenina y la judicatura reconsidere lo contenido en la LIVG (…)”

Y aunque lo contenido aquí no es exactamente lo que yo pedía, tengo la impresión de que sí se aproxima bastante a un desmentido sobre la pretendida discriminación salarial femenina, piedra de toque del victimismo feminista desde hace muchas décadas en lo que hace al mercado laboral. En la referida entrada  y a pesar de hablar de brecha salarial de género –lo que cualquier ciudadano, incluido el citado Ignacio del Bosque identificaría como discriminación salarial de la mujer- y a pesar de un párrafo como éste:

El hecho de que la estimación de la brecha salarial de género sea del 14% nos hace pensar que las mujeres NO reciben el mismo pago por el mismo trabajo, y en consecuencia debemos alertar sobre la necesidad de avanzar hacia la igualdad de género en el mercado de trabajo.”

En el que si no habla de discriminación todo hace que lo parezca; a pesar de eso digo, la autora nos aclara a lo largo del hilo que se cuida muy mucho de llamar a tal cosa discriminación, por ejemplo, en las respuestas a los comentarios de Roberto y Emilio (yo mismo) aunque igual de significativa sea la ausencia de respuesta al comentario de Manu Oquendo. Por ejemplo, en la respuesta a Roberto dice: “Fíjate que yo en todo el post no he mencionado la palabra “discriminación”, sino diferencias salariales o brecha salarial, porque creo que es preciso ser muy cauteloso con lo que decimos que medimos.”

Es decir, después de tantos años de denunciar discriminación salarial por ser mujer, después de tantos años de decir que las mujeres cobran menos por el mismo trabajo, -en la última terminología cobran menos por un trabajo equivalente- finalmente se nos aclara, que las diferencias de salario no tienen por qué deberse a discriminación. Francamente para un viaje así no hacían falta esas alforjas.

No hablaré ni de hipocresía ni de deshonestidad intelectual, creo que lo he hecho ya muchas veces y quizá no merezca la pena hacerlo una vez más.  Ahora ya solo queda esperar que alguien cualificado en el mundo del género nos clarifique que en relación con la violencia de género y la custodia compartida nunca se pretendió hacer distingo penal entre la violencia ejercida por la mujer y el hombre en las relaciones heterosexuales o que lo de la custodia compartida no salió adelante en la actual Ley por algunos errores cometidos a última hora en la votación en el Senado.   

18 comentarios:

  1. En EE.UU. ya se publicó hace tiempo que entre las mujeres de 25 a 35 años la brecha salarial es favorable a ellas. Causa: básicamente adoptan las mismas pautas de comportamiento masculino con relación al trabajo. Además, ellas tienen más titulaciones universitarias y ellos mucho más fracaso escolar (las causas de este último no parecen inquietar demasiado a ningún gobierno occidental) que les cierra las puertas a trabajos mejor remunerados. Estas pautas son muy similares en España, por lo que la inquietante brecha de género por trabajos similares que inquieta tanto a nuestras neofeministas pronto dejará de existir. ¿Será entonces más aceptable una brecha salarial en favor de ellas fruto, entre otras cosas, de políticas educativas que condenan a muchos chicos al fracaso escolar?.

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  2. Anónimo11:36 a. m.

    Como hablas en la entrada del sexismo en el lenguaje, traigo esta impresionante aportación en El País de hoy: http://elpais.com/elpais/2012/03/13/opinion/1331658282_973510.html

    Su tesis es que revisar el lenguaje requiere una revolución científica, lo que no explica, ya que ella no hace ese trabajo es qué deberíamos hacer mientras tanto, o quizá sí, dejar sin efecto el informe de Ignacio del Bosque y continuar en esa jungla de cosas heteróclitas que el neofeminismo ha venido proponiendo en los últimos años en relación con el tema y que comprenden hallazgos tan inmensos como miembra, feminario, jóvena o no decir nunca futbolistas sino "personas que juegan el fútbol".

    Es verdad, nada de lo anterior se cita y en su lugar se desarrolla una "profunda" tesis basada en el concepto de hombre en Aristóteles y como ha llegado hasta nuestros días.

    Para acabar proponiendo: "Todo esto recomienda no usar el masculino como hasta ahora y tampoco sustituirlo por femeninos o doblar palabras. Y obliga a ampliar el enfoque para percibir lo hasta ahora “anómalo” como normal: a promover una revolución científica que permita hacer diagnósticos rigurosos de los problemas de nuestras sociedades para encontrar remedios eficaces."

    Alberto

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  3. Anónimo11:48 a. m.

    Pues, probablemente, para quienes defienden la ideología de género sí. Al fin y al cabo, nunca se quejan de que en muchos ámbitos las mujeres estén sobrerrepresentadas. Yo mismo le conté a la ministra Ana Mato por facebook que en 2000 hice un curso de telefonista-recepcionista en el que fui el único chico, siendo el resto (16) mujeres, y no me respondió.

    Xabi

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  4. En mi opinión Plutarco, lo que ahora mismo se debate va más allá de la cuestión de quién gana más, cuestión debatida en esta bitácora desde hace años. Y no porque esa cuestión no sea importante, que lo es y mucho, y que como empezamos a ver ya se empieza a justificar unas mejores retribuciones femeninas porque ellas tienen mayor titulación. La cuestión toca a la honestidad intelectual, toca a la credibilidad de lo que se dice, la cuestión toca a instituciones internacionales y europeas que con presupuestos públicos y a la vista de todos pretenden convencernos de lo que no es y denunciar discriminaciones que no se producen jugando a equívocos con el lenguaje.

    En alguna otra ocasión tengo explicado que a mi modo de ver la verdadera manipulación del lenguaje no se produce en el genérico masculino o en feminizar el nombre de una profesión, la manipulación del lenguaje se produce cuando un término como género permite todos los artificios para el engaño y la manipulación, y tan pronto se nos presenta como un término que denuncia la discriminación femenina, como se pretende un término neutro sin connotaciones en lo relativo a la igualdad o desigualdad entre hombres y mujeres.

    Que, a estas alturas, y luego de experiencias como la contenida en la Ley contra la violencia de género, o la propia justicia de género, se pretenda, que una expresión como brecha salarial de género es un término neutro y meramente descriptivo y, por tanto, no significa discriminación, luego de que en la sociedad se haya establecido que ambas cosas son lo mismo, no sólo pone en evidencia una mentira histórica sino la pretensión de continuar con la misma, aún cuando para seguir haciéndolo en la actualidad se haga necesario darle un significado diferente.

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  5. Anónimo6:22 p. m.

    En esta vuelta a la tortilla que tantas cosas relacionadas con el género están sufriendo, es llamativo lo que sucede con la infidelidad. Presentada durante décadas como enfermedad de exclusiva masculina, ahora hay una verdadera competencia de revistas femeninas por mostrar que la mujer lo es tanto o más que el varón elaborando listas de las ciudades con mayor profusión: Paris 52%, Barcelona 36%. Bien es verdad que ahora parece que ha dejado de ser "pecado" y parece que cuanto más alta en el ranking esté la ciudad más envidiable debe ser la vida allí.

    Enric

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    1. Me da la sensación que esos artículos que mencionas probablemente estén sugeridos (y tal vez pagados) por las famosas páginas web que prometen recuperar experiencias olvidadas a las mujeres casadas que se apunten a formar parte de su catálogo. Otro matiz importante en el tratamiento de la infidelidad femenina es que la de ellas es más glamurosa y busca sobre todo complicidad más allá del sexo, frente a la masculina, tan primaria para las revistas femeninas a las que aludes. En cualquier caso, como en la brecha salarial de género, los porcentajes de infidelidad femenina varían según la coyuntura y los productos que se traten de vender en cada época. Estas estrategias de marketing no son nuevas. Ya se utilizaron en los años 20 para extender el hábito de fumar entre las mujeres y en los años 60 y 70 para extenderlo más aún. La búsqueda de nuevas experiencias y la reafirmación de la personalidad femenina fueron también los señuelos utilizados (señuelos que indudablemente también se utilizan para vendernos chatarra a los hombres).

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    2. Anónimo9:11 p. m.

      No entiendo muy bien tu post, no sé si es que no te crees que ellas sean tan promiscuas e infieles como ellos o qué es exactamente lo que quieres decir. A mi modo de ver sin que me quede con un porcentaje más alto o más bajo lo que me parece que fue una mentira inmensa, creída también por la mayoría de los hombres, es que sólo ellos eran infieles. Sucede algo parecido con los hijos que no son de quien se dice que son y que tantos "padres" se resisten a creer que sea verdad. Es evidente que en discreción y capacidad para el ocultamiento su capacidad es muy superior a la que tradicionalmente han demostrado los varones.

      Enric

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    3. Básicamente, pienso que en temas de promiscuidad e infidelidades somos bastante paritarios. Mi post iba más en por cómo la infidelidad es tratada de manera diferente por los medios según sea masculina o femenina y la especial respetabilidad que como tu señalas tiene está última en las revistas tipo Cosmopolitan, que quizás estén en un momento de especial "glaumorización" de la infidelidad femenina para incrementar el número de usuarias de ciertas páginas web que la promueven "porque ellas lo valen".

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  6. Titular de artículo leído ayer en El Mundo: "La mujer en la ficción televisiva. Inteligente, autoritaria y trabajador". El titular da pie a un estudio del Observatorio Audiovisual de la Universidad Internacional de La Rioja, basándose en las series españolas con una audiencia superior a los 3,5 millones de espectadores: Águila Roja, Los Protegidos, Aída y Gran Reserva (personalmente he visto algún episodio aislado de Aída, el resto de las series las desconozco). Un aspecto que resalta el estudio es la representación de la mujer masculinizada (mujeres guerreras).

    Al leer el artículo me ha surgido una pregunta. ¿Qué adjetivos recibirían los hombres que aparecen en las mismas series?. Si a la escasa exposición de los niños a figuras masculinas positivas en el terreno educativo o incluso familiar le unimos la imagen negativa que del varón proyectan los medios de masas, junto a una desmesurada exaltación de lo femenino, está claro el camino profesional y personal que les espera a nuestros hijos. La última entrada de Pelle Billing es bastante ilustrativa en este sentido (llaman positivamente la atención los comentarios de las mujeres en esta entrada....(times are changing?):

    http://www.pellebilling.com/2012/04/do-men-need-to-man-up/

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    1. Alguien tan poco sospechoso de nos ser políticamente correcto como David Trueba arremete contra el retropuritanismo progre de las series y novelas históricas:

      http://cultura.elpais.com/cultura/2012/04/12/television/1334256711_174255.html

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  7. Anónimo9:33 a. m.

    Cuando el asesinato es cometido por una mujer entonces el titular es: Hallan muerto un empresario español en República Dominicana. ¡Vivir para ver!

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/08/actualidad/1333860726_417632.html

    Alberto

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  8. Cuando todos creíamos que la educación ya solo daba para ensayos de "género", atentos que también la deriva "progresista" sigue protagonizando la educación en Andalucía.

    http://www.elmundo.es/elmundo/2012/04/06/andalucia/1333707562.html

    No se acertará con una sola medida para corregir el fracaso escolar y elevar el nivel educativo de los alumnos pero la agenda de género estará siempre repleta de regalos como el anterior.

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  9. La próxima frontera: según una eminente especialista británica en bioética, el embarazo es inmoral y es necesario impulsar el desarrollo de úteros artificiales:

    http://www.bioedge.org/index.php/bioethics/bioethics_article/9897

    No se si la prensa nacional ha llegado a hacerse eco de estas manifestaciones, probablemente seductoras para nuestro neofeminismo patrio. Son interesantes las respuestas que dan los lectores de la noticia.

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  10. Anónimo1:34 p. m.

    Cualquier resquicio es bueno para trampear
    http://www.malaprensa.com/2012/04/barras-no-paritarias.html

    Alberto

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  11. Tengo la impresión de que para mí tiene más importancia de la que muchos estáis dispuestos a conceder esta entrada de Sara de la Rica, porque de algún modo muestra como es imposible salir indemne del enorme lío de cosas que se han ido tejiendo alrededor de este tema. Como también me parecen muy significativo el resultado de la encuesta de Metroscopia sobre posibilidades de promoción porque muestra hasta qué punto este tema es sensible a la propaganda.

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  12. Anónimo11:58 p. m.

    Yo creo que Sara de la Rica no es capaz de salir del paradigma dominante, de la idea de que la mujer, osea, todas o casi todas las mujeres están peor que los hombres, al menos peor de lo que merecen, pero de alguna manera peor, es decir, discriminadas. Ella no quiere utilizar el término discriminación porque sabe que es ambiguo y ahí puede entrar cualquier cosa, nos lleva a disquisiciones eternas donde cada uno puede percibir la discriminación que quiera o donde le duela. Como en nuestra mente tenemos instalada la idea de la mujer discriminada, pues automáticamente la percibimos pues filtramos los datos que nos la confirman e ignoramos o minusvaloramos los contrarios (es un automatismo mental, no algo necesariamente voluntario). Así funciona en el ejemplo que yo mismo le puse a de la Rica con la suposición de que los hombres siempre ganan más que las mujeres (a raiz de otro comentario anterior). Esto se debe a que en las parejas generalmente el hombre tiene mayor nivel económico que su mujer (pero menos que la mujer de otros)pero esto se debe a la selección de pareja, en que para las mujeres es importante que él tenga más que ella, de aquí que surja la idea de que los hombres siempre ganan más, cuando solo ganan más que sus parjas, aunque es evidente que hay mujeres que ganan más dinero que otras y más que otros hombres(todo muy simplificado claro). Esto mismo sucede con muchos otros casos como la pretendida mayor precocidad sexual de los varones (falso, son ellas más precoces)o nuestra famosa mayor promiscuidad etc. En resumen, y para terminar, creo que Sara de la Rica, que sabe de economía y de estadística se ha debanado los sesos para salvar el concepto, lo importante es el "conceto" (como dice Manuel Manquiña, el actor) no dice discriminación, pero dice menor remuneración por el mismo trabajo

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  13. Anónimo1:06 a. m.

    lo siento, me olvidé de firmar el comentario anterior,

    Arturo

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  14. En mi opinión Sara de la Rica no utiliza la palabra discriminación porque sabe que no debe utilizarla porque las diferencias salariales cuando las hay no se deben al sexo de las personas, pero, al tiempo, juega con el ambiguo de que si hay diferencias y las llamamos "brecha salarial de género" la "gente" entenderá eso como discriminación. De hecho en sentido estricto y desde la perspectiva de género esa expresión significa discriminación y ninguna otra cosa. Estamos en el típico enredo del lenguaje que tanto les gusta y que más que clarificar de qué se habla lo oscurece.

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