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15 diciembre, 2012

¿A quién golpea con más fuerza la crisis? II


Lo comentó Enric Carbó en esta entrada, aunque a estas alturas parece  estar mucho más  extendido: al neofeminismo cada día le cuesta más ignorarnos.

Sin que necesariamente guarde relación con la penúltima entrada en la que analizo la evolución del empleo masculino y femenino durante los años de la crisis, tanto en el sector privado como en el sector público,  en la que destacan esos 220.000 empleos con contrato indefinido en que se amplió la plantilla de las Administraciones públicas durante este período de durísimas dificultades para todos, empleos que fueron a parar íntegramente a las  mujeres, y a los que, a la importancia de su número hay que añadir  que se trata de empleo de la más alta calidad por la garantía de estabilidad, remuneración y respeto por los derechos laborales, lo cierto es que ahora mismo se sigue actuando como si aquí no hubiese cambiado nada y los planes del Gobierno continúan centrando todas sus políticas de empleo y remuneración en las mujeres.

Nada que decir  en relación con la contundencia de los datos de empleos perdidos ni sobre el empleo creado en la Administración, los primeros claramente desfavorables para los varones y los segundo íntegramente en favor de las mujeres. Pues bien, como parece que nada tienen que decir a ese respecto, se publicaba ayer un artículo en El País en el que como tantas veces tiene demostrado la engrasada maquinaria del neofeminismo  se intenta desviar la atención de la relevancia extraordinaria de un dato tan incontestable como los 220.000 empleos públicos creados en este período de crisis ni tampoco sobre que más de los 2/3 del empleo público perdido también haya sido a costa de los varones,  - estampa que no da el verdadero rostro de la crisis- vuelven  a la carga con el manipulable y manipulado tema de la discriminación salarial de las mujeres esta vez para centrarlo en los incentivos y las remuneraciones variables.

En este caso se trata de un estudio de la Secretaría de Estado de Igualdad en colaboración con el Consejo Superior de Cámaras de Comercio, en el que como siempre ocurre se dice que a falta de mejor explicación para las diferencias observadas éstas solo pueden imputarse a discriminación por sexo, pero sin que al tiempo se nos dé una explicación mínima de por qué quienes tienen todos los mecanismo de detección de discriminación, es decir, inspección de trabajo, administración de justicia y sindicatos no detectan que suceda tal cosa.

Curioso por ejemplo que se cite al sector “constructor” (sic) sin mentar que el empleo en este sector incluye por un lado a varones que trabajan en el tajo y por otro a mujeres, muchas menos, y que ocupan cargos técnicos superiores y medios, pero sobretodo  administrativas con unas condiciones en el puesto de trabajo completamente diferentes a las de quienes se ganan su salario a pie de obra, circunstancia que parece querer obviarse.  

En fin, no es que suponga un enorme alivio saber que hay cosas que cada vez con mayor dificultad el neofeminismo puede  eludir, pero produce algo de satisfacción saber que lo que se hace -junto con otros muchos- no se hace en balde ni cae en saco roto aunque de momento los resultados sean más bien magros. Confiemos en que poco a poco un mayor número de profesionales rompa la idea interesada de que éste es un campo del feminismo y las mujeres, porque en realidad nos implica a todos y ¡de qué manera! Este sociedad no puede seguir soportando que haya un campo de lo público como el de la igualdad que algunas pretenden apropiarse para manipularlo a su antojo.

Si hay discriminación salarial hacia las mujeres demuéstrese como se deben demostrar esas cosas, no por descarte, ni por aproximación, ni pretendiendo que el sueldo de una administrativa o una dependienta deba ser superior a quien trabaja en un andamio porque ella tiene el título de la ESO y el no. Y si hay que reconocer que la crisis está golpeando con muchísima mayor dureza a los varones reconózcase y no se impida que este dato llegue a la opinión pública y se garantice que tomen buena nota de él las diferentes administraciones públicas y  los responsables del desarrollo de sus  políticas.


5 comentarios:

  1. ¡Ojo! a la lectura de datos que realiza la OCDE
    http://economia.elpais.com/economia/2012/12/17/agencias/1355740313_185625.html

    El informe habla de muchas más cosas por ejemplo reducir la brecha de género en la educación o ampliar el permiso de paternidad, aspectos que sin embargo no se recogen en la noticia

    En cualquier caso quisiera decir algo en relación con los números. Me sorprende ese absoluto de que la igualación de las cifras de empleo masculino se haya de alcanzar sin importar ninguna otra cosa, incluso sin plazo, porque lo cierto es que en los últimos 30 años la brecha de género en el empleo ha pasado de una distancia de 50 puntos a una de 13’5 puntos y algo así jamás ha sido destacado como se merece, pero también que de lo que se está hablando no es mera estadística sino un tema de dimensión social y humana en el que los aspectos cualitativos tienen que ponerse en el primer plano.

    Pero también que aun cuando se recoge la brutal caída del empleo masculino de nada menos que 10’5 puntos porcentuales atribuyéndola a la construcción, esto no es más que una pequeña parte de la verdad porque la pérdida de empleo se ha producido de forma bastante generalizada y lo que quizá llame más la atención con una actuación del sector público que en lugar de actuar como contrapeso lo que ha hecho es justamente agravar esa situación en todos los frentes: en el del empleo creado porque éste ha sido totalmente absorbido por las mujeres, y en el del empleo perdido en el que más de dos tercios del mismo ha correspondido a los varones.

    Sorprende también que en este tipo de informes no se haga hincapié como se merece en que no se puede pedir mayor colaboración de los varones en el hogar y los hijos, cuando los permisos oficiales a este respecto guardan distancias siderales, como tampoco se entiende como se avanzará en alguno de estos objetivos cuando en programas como Educa3 o todo lo relacionado con la dependencia el hombre está siendo excluido, no digamos ya la legislación existente en relación con el divorcio y los hijos.

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  2. Anónimo5:33 p. m.

    Todo apunta además a que, por ejemplo, en el sector público donde las mujeres ya son mayoría hoy (55% mujeres- 45% hombres) se agudizará esa tendencia todavía más, ya que si son casi todas mujeres las que entran nuevas en Administración y en servicios tan importantes como la sanidad y la educación, los que salen por jubilación son mayoría hombres de tal modo que en el plazo de pocos años, el sector público pueda pasar a tener una composición del estilo de la que se vislumbra en la Universidad, es decir, 70%-30% y este dato lo deben conocer tanto organismos como la OCDE como las organizaciones feministas españolas y por supuesto la Administración, ¡y eso si va a fijar roles de género! Actuar como si este dato se desconociera significa intención de engañar.


    Alberto

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    1. Es verdad lo que dices Alberto. Con el neofeminismo y las neofeministas sucede lo que con los comunistas y el comunismo, que era algo que llegaría y entonces cada uno aportaría según sus posibilidades y recibiría según sus necesidades, pero por medio siempre aparecía un período de tiempo que cada vez era más largo y mientras tanto esos anhelos eran desmentidos, un día sí y otro también, por la dura realidad de que unos vivían bien de burócratas y los demás mal de currantes.

      En el caso del feminismo sucede algo parecido: la igualdad llegará, pero mientras tanto habrá que contentarse con la de género, es decir, esa que siempre dictamina para él algo diferente – y peor- que para ella, y que anuncia, como los otros hacían con las clases sociales, la superación de los géneros pero mientras tanto lo que hace es reforzarlos, en algún caso blindarlos. En fin, los paralelismos son tan claros que sorprende que no haya muchos más que se hayan dado de cuenta y estén exigiendo un cambio de rumbo en esta deriva, que cada día que pasa resulta menos prometedora.

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    2. Anónimo9:06 a. m.

      Ese dato por ejemplo de modo reiterado se oculta cuando se habla de brecha salarial, ya que por Ley ninguna empleada publica puede cobrar menos por ser mujer.
      Actualmente un porcentaje alto de poblacion activa mujer son empleadas publicas: profesoras de primaria, secundaria, universidad, medicos, enfermeras, etc.
      Sin embargo se inventan cifras que nadie "contrasta" de que supuestamente la mujer cobra menos por ser mujer, y los datos de empleadas públicas no los recoge nadie.
      Muy frecuentemente la mujer cobra menos por tener jornadas mas reducidas, o trabajar en otra categoria laboral, y todo ello "se olvida" en estadisticas sesgadas y claramente manipuladas

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  3. Más sobre los sin techo. 80% varones. 4.600 después de un proceso de divorcio

    http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/12/21/actualidad/1356088427_820087.html

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